lunes, 17 de mayo de 2010

Por que nos volvemos ateos.

Al observar el universo, a pesar de notar tanta belleza y organización, no vemos a su Autor (Dios). Si hay un Dios en el Universo ¿Por qué deja la mente humana en suspenso y no muestra claramente su identidad? Si es omnisciente, si tiene plena conciencia de todas las cosas, incluso de nuestras preguntas acerca de EL, ¿Por qué no contesta las dudas que hace siglos nos incomodan?

Muchos nos volvemos ateos porque no encontramos respuesta a nuestras dudas.

A través de la historia ha habido personas en el campo teológico y filosófico que consumieron gran parte de su energía mental intentando revelar los misterios de la existencia. Y mientras más preguntaban, mas aumentaban sus dudas.

Por que a pesar de ser omnipresente, o sea, de estar todo el tiempo en todas partes, no se muestra claramente.

Einstein, el científico más grande del Siglo XX, quería entender la mente de Dios. El autor de la Teoría de la Relatividad era más ambicioso de lo que se podría imaginar. Como investigador irrefrenable, estaba interesado en conocer más que los misterios de la física, más que la relación tiempo espacio que tanto insomnio provoca en los científicos. Quería comprender los pensamientos de Dios. Y saben que no lo logro, será por que no existe.

Jesús se decía el Hijo de Dios, ante estas palabras, todos podríamos decir: “Ahora si finalmente Dios el autor de la existencia vino a revelar su identidad en su hijo.” Más sin embargo, al analizar la historia de Jesús, en lugar de aclarar nuestras dudas, aumentaron. ¿Por qué?

Porque se ha demostrado que Jesús murió y sitio dolor como cualquier ser humano.

Por eso tengo dos hipótesis: O Jesucristo es la mentira más grande de la historia o la verdad más grande del Universo.

jueves, 15 de abril de 2010

El Maestro de Maestros.


Trato de ser un indagador tenaz, un aventurero en las trayectorias de lo desconocido y un gran cuestionador de todo lo que veo y escucho. Investigar con criterio aquello que se ve y se escucha es respetarse a uno mismo y a su propia inteligencia. Si alguien no respeta su propia inteligencia, no puede respetar aquello en que cree.
Aquellos que nos decimos ateos tenemos como tema preferido a Dios o a la negación de su existencia. La mayoría de ateos fundamentamos nuestro ateismo no en un conjunto de ideas profundas acerca de la existencia o no de Dios, sino como resultante de una indignación contra las INJUSTICIAS, INCOHERENCIAS y DISCRIMINACIONES sociopolíticas cometidas por las RELIGIONES dominantes en determinadas épocas de la Historia.
La mayoría de ateos practicamos un ateismo social, un “socio ateísmo” fundamentado en la antirreligiosidad, y no en una producción de conocimiento inteligente, descontaminada de distorsiones intelectuales, de pasiones y tendencia psicosociales acerca de la existencia de o no de Dios.
Todo tipo de creencia es respetable, pero es igualmente respetable ejercer el derecho de pensar antes de creer, y creer con madurez y conciencia critica. El derecho de pensar con conciencia critica.
El ser humano posee la NECESIDAD intrínseca de buscar a Dios, de CREAR religiones y de producir sistemas filosóficos metafísicos.
Les recomiendo el Libro el MAESTRO DE MAESTROS:
En esta novedosa publicación de la editorial Grupo Nelson, el doctor Augusto Cury aborda la vida de Jesús desde el punto de vista de la psicología, revelando que su inteligencia era más sorprendente de lo que imaginamos.
El Maestro de maestros es un fascinante estudio del comportamiento de Jesús que destaca los aspectos más notables de sus actitudes. Cuando se esperaba que Jesús hablara, él silenciaba; cuando se imaginaba que él culparía, perdonaba; cuando se pensaba que presumiera de sus acciones, se mostraba humilde. Cuando supo que caería preso, en vez de huir, Jesús se entregó a la muerte. Sufrió de cerca el hambre, la miseria y el dolor, pero se mantuvo firme en sus propósitos.

Las páginas de El Maestro de maestros hacen un recorrido por los misterios de la mente del personaje más grande de la historia, sin importar cuáles son las creencias del lector, su religión, posición social o condición financiera, pues su autor declara que “la mente de Cristo es universal y habla al corazón de todas las personas”.

“El lector necesita saber que en este libro no defiendo ninguna religión ni hago un estudio teológico”, dice el autor. “Lo que quiero demostrar es que la ciencia cometió un error dramático al no estudiar la intrigante, misteriosa y fascinante personalidad de Jesucristo”.
“Veremos que analizar su inteligencia nos permite disponer de excelentes herramientas para nuestra educación y la educación de quienes amamos, pues los pensamientos de Jesús ayudan a oxigenar nuestras mentes, expandir el placer de vivir y además estimulan la sabiduría”, argumenta.
La lectura de este libro traerá un mayor conocimiento de esa figura única y fascinante que con sus palabras, gestos y hechos revolucionó al mundo y al espíritu humano.